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La microempresa: Una respuesta a la informalidad económica

La economía en estos países de América latina, ronda visiblemente en la informalidad, en un rango que oscila entre el 65% al 80%, ello corresponde a un modelo económico que está por fuera de los grandes circuitos comerciales de los grandes bloques o acuerdos comerciales multilaterales entre los países más desarrollados del mundo. Producto de ello la unidad económica básica es la microempresa, cuya creación corresponde a la informalidad económica, pero, que a su vez, hace parte de la principal generadoras de empleo en nuestra región.

Es un desafío complejo pues la informalidad es un fenómeno multidimensional y el mundo de las pequeñas y medianas empresas -PYME es sumamente heterogéneo. Durante la última década América Latina y el Caribe registró un período de crecimiento sostenido que incluso logró sortear la crisis internacional. El desempleo urbano, según la Comisión económica para América Latina-CEPAL bajó a mínimos históricos de 6,2% en 2013. Sin embargo, la informalidad, aunque también descendió, es persistente y sigue afectando a 47,7% de los trabajadores ocupados.

De acuerdo a las estimaciones de la OIT, al menos 60% de los trabajadores en las microempresas están empleados en condiciones de informalidad. La mayoría de los trabajadores informales de la región pertenece al 20% más pobre de la población, entre quienes la tasa de informalidad laboral es de 72%, más del doble de lo que sucede entre el 20% de mayores ingresos, entre quienes la informalidad es de 31%, lo cual permite establecer un claro vínculo con la desigualdad de ingresos.

La PYME en Colombia nace desde el inicio de nuestra era industrial y desde ese entonces se le ha tomado como foco de desarrollo, elemento clave para el crecimiento económico. De acuerdo con los datos del Ministerio de comercio exterior la pequeña y mediana empresa representa el 92% del total de empresas de Colombia, generan el 52% del total de empleo del país, sin embargo, tan solo representa el 25% de nuestro producto interno bruto -PIB y cerca del 25% de las exportaciones no tradicionales. Estas cifras reflejan el bajo nivel competitivo por el cual atraviesan hoy este tipo de empresas.

Según el Censo del 2005, en Colombia las microempresas representan el 96 % del total de empresas censadas, mientras que las grandes compañías sólo el 0,13 % del total de compañías del país.
Por sectores, el 54,66 % están en comercio, el 31,6 % en servicios, el 12,22 % en la industria y el 1,52 % en otros sectores.

En Colombia, según datos del último censo general, en el año 2005 las microempresas, definidas como establecimientos con 10 o menos empleados, representaban más del 96% de las unidades económicas en el país. Las pequeñas empresas, entre 11 y 50 empleados, representaban el 3%, las medianas el 0,5% y las grandes el 0,1% de los establecimientos. De acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares, en el año 2012, el 60% de los ocupados de las 13 principales ciudades de Colombia laboraba en microempresas. La pequeña empresa concentraba el 10,3% de la ocupación total. La mediana empresa, que abarca establecimientos entre 51 y 100 empleados, representaba el 3,2% y la gran empresa el 26,5% de los puestos de trabajo en las mismas áreas urbanas.

La Encuesta de Micro establecimientos indica que en el año 2012 el 69,7% de los micro emprendimientos tenía registro mercantil y el 77,3% llevaba algún tipo de contabilidad. Cuando uno compara estas cifras con las del año 2008, se observa un avance en términos de la formalización de las microempresas. En el año 2008, solo el 44% tenía registro mercantil y el 55% llevaba algún sistema de contabilidad.

Un indicador del nivel de formalidad del empleo en las empresas de menor tamaño es el porcentaje de ocupados en el segmento cubierto por los sistemas de seguridad social. Según la OIT, en el año 2012, el 34,6% de los asalariados urbanos en los establecimientos de 5 o menos trabajadores estaban cubiertos por protección de salud y/o pensiones, cifra sustancialmente menor que el promedio ponderado de los países de América Latina. En la última década, la tendencia hacia la formalización ha sido levemente positiva. En el año 2000 el porcentaje de los asalariados urbanos en los establecimientos de 5 o menos trabajadores cubiertos por protección de salud y/o pensiones equivalía al 32,0%.

Es irónico que las micro y pequeñas empresas que en conjunto impulsan el 68 % del empleo, sean las que menor acceso tienen a los créditos, dado su bajo respaldo en activos para respaldar a éstos, y por otro lado, cuando tienen acceso a los créditos les cobran a la más alta tasa en el mercado; 33,93 %, que es la tasa máxima de usura para los microcréditos.

Política Pública para las microempresas en Colombia

Las políticas públicas para el fomento de las micro y pequeñas empresas tienen su origen en la Ley 590 del año 2000, también conocida como “Ley MIPYME”. Dicha Ley ha sido objeto de varias modificaciones posteriores que se dieron con la Ley 905 del año 2004, el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010 y el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014. De manera complementaria, cabe mencionar la ley de Formalización y Generación de Empleo del año 2010. En términos muy generales, este marco normativo provee una división de responsabilidades entre las diferentes entidades que conforman el Estado colombiano, a las cuales corresponden un conjunto de instrumentos de política para la promoción de las micro, pequeñas y medianas empresas.

La Ley 590 del año 2000 puede considerarse como una ley pionera en Colombia en el sentido que sentó las bases de política para el desarrollo integral de las MIPYMEs con la creación del Consejo Superior de la Microempresa, el Consejo Superior de la Pequeña y Mediana Empresa y el Fondo MIPYME. En materia de creación de empresas, la Ley estableció un marco jurídico y de estímulos para el microcrédito empresarial a través de entidades financieras y organizaciones no gubernamentales especializadas en la actividad crediticia. La Ley 590 prevé incentivos fiscales a través de un régimen tributario especial de estímulo a la creación de nuevas empresas, al igual que la formalización de las ya existentes en materia de períodos de exclusión de impuestos y tarifas tributarias especializadas.

Matriz Empresarial según la ley 590 de 2000

Tipo de organización

Planta de personal

Activos totales

Microempresa Hasta 10 trabajadores Hasta 501 SMMLV
Pequeña empresa Entre 11 y 50 trabajadores Entre 501 y 5001 SMMLV
Mediana empresa Entre 51 y 200 trabajadores Entre 5001 y 15.000 SMMLV

Fuente: Art. 2º ley 590 del 2000
SMMLV: Salarios mínimos mensuales legales vigentes

Del total de microempresas el 49,7 % son unipersonales, el 45,4 % tienen entre dos y cinco empleados y el 4,9 % tienen entre seis y diez trabajadores.

En materia de la creación de la empresa, la Ley 905 propone coordinar con las Cámaras de Comercio existentes en las diferentes regiones programas de formalización empresarial a ser financiados y ejecutados de manera conjunta con el Estado colombiano, aspecto que posteriormente fue reglamentado por el Decreto Nacional 3820 del año 2008. En materia de tributación, la Ley abre la posibilidad para que los entes territoriales, como los departamentos y municipios, estructuren regímenes tributarios para estimular la creación y formalización de las MIPYMEs.

En el año 2001, según la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, crear y formalizar una empresa en Colombia suponía realizar 17 trámites, establecer relaciones con 10 entidades, cerca de 35 desplazamientos a ventanillas, 45 requisitos y documentos y una espera de por lo menos 55 días.

Colombia se Formaliza es un programa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo – MinCIT para la formalización de empresas informales, con el propósito de generar más empleos formales y de mejor calidad, con mayores ingresos tanto de poblaciones vulnerables que operan en la informalidad, como de pequeños empresarios.

Las Brigadas para la Formalización son iniciativas de sensibilización y acompañamiento personalizado que se ejecutan en convenio entre el MinCIT y Confecámaras, en las cuales se llega hasta el lugar donde se encuentra el empresario para ofrecerle un paquete de servicios ofertados por entidades públicas. Las cifras oficiales indican que al año 2012 se sensibilizaron 77.615 empresarios en 324 municipios, de los cuales se formalizó un 32,9%, mientras que en el año 2013 se sensibilizaron 81.292 empresarios de los cuales se formalizó un 39,6%.

Caracterización problemica de las microempresas

Un diagnóstico de la Universidad Externado de Colombia, evidenció un catálogo de situaciones problematicas, entre las cuales se evidencian las siguientes situaciones:

  1. Inexistencia de un plan estratégico que le permita a la empresa Fijarse objetivos tanto corporativos como para cada una de sus áreas, con el fin de desarrollar una gestión gerencial del mediano y largo plazo.
    Generalmente nuestros empresarios enfocan todos sus esfuerzos a la gestión del día a día, el empresario se constituye en un administrador reactivo que actúa de acuerdo con los imperativos que le impone su entorno competitivo.
  2. Empleo de metodologías inadecuadas del costo de los productos o servicios ofertados. Ello imposibilita una toma de decisión acertada referente a la fijación de precios, de negociación con proveedores, políticas de descuento, manejo con canales de distribución, entre otros.
  3. Desaprovechamiento de las políticas e instrumentos de promoción a las exportaciones de los programas creados por el gobierno para tal fin: CERT, Plan Vallejo, Expo pyme, etc.
  4. Desconocimiento de los tratados de intercambio comercial Internacionales que benefician a los productos o servicios colombianos: G3, Comunidad Europea, Comunidad Andina de Naciones, etc. La pyme exportadora en la gran mayoría de los casos desaprovecha los beneficios económicos derivados de los tratados que se han celebrado con algunas naciones.
  5. La motivación para exportar obedece a una coyuntura provocada por la crisis del mercado interno y el estímulo de la devaluación y las políticas de fomento a la exportación.   A nivel macroeconómico las microempresas son importantísimas por que promueven el 50,16 % del total del empleo generado por las empresas censadas, mientras que las grandes empresas gestan el 19,47 %.
  6. Quienes ya exportan ven afectada su gestión por: el incumplimiento de proveedores, uso de materias primas con deficiente calidad, falta de mano de obra calificada a nivel técnico y una legislación laboral desfavorable.
  7. Desconocimiento de los mercados potenciales por atender, tanto a nivel local como internacional, así como las barreras de entrada a estos (normas técnicas de calidad, de carácter fitosanitario o ambiental.
  8. La contabilidad no se utiliza para tomar decisiones sino tan solo representa un instrumento útil para cumplir con una obligación fiscal, presenta retrasos y no muestra la situación real económica y financiera de la empresa, por lo tanto no sirve para tomar decisiones.
  9. Financieramente el empresario no proyecta la empresa a mediano y largo plazo, dado el desconocimiento de las herramientas para llevar a cabo esta labor. Al concentrar su gestión en el día a día y no contar con la información financiera actualizada, la proyección financiera de la Compañía en el mediano y largo plazos se dificulta, imposibilitando de esta manera la consecución de los recursos económicos para desarrollar sus actividades.  Lo paradójico es que los incentivos tributarios en Colombia están enfocados en las grandes empresas que son el 0,13 % del total de organizaciones y generan el 19,47 % del total del empleo; mientras que las microempresas, que tienen poco o ningún incentivo para trabajar, son el 96 % del total y fomentan el 52 % del total del empleo que se genera en Colombia.
  10. Nivel de endeudamiento promedio del 70%, concentrado en el corto plazo, bajos aportes de capital por parte de los socios, dificultando el acceso al crédito, la pequeña y mediana empresa apalanca su gestión diaria en créditos otorgados por proveedores y en créditos menores a un año, otorgados por terceras personas diferentes al sistema financiero tradicional.
  11. Desconocimiento de las características del consumidor final, de sus productos o servicios y sus necesidades futuras. Hasta principios de los años noventa el modelo económico proteccionista, impuesto por el gobierno de turno, fomentó el desarrollo de empresas con un enfoque basado en la oferta, sin tener en cuenta en la gran mayoría de casos las necesidades de los consumidores.
  12. Desconocimiento de las empresas que desarrollan su misma actividad en el ámbito local y en el internacional. El empresario de la pyme no muestra interés por conocer a la competencia y sus características.

En muchos países del mundo los impuestos y los parafiscales se cobran de acuerdo al tamaño de las empresas; a menor tamaño menor cobro, lo que en economía se denomina tasas progresivas. En Colombia, ello no sucede.

CONCLUSIONES
a) Se debe vincular a Colciencias, encargada del fomento de la investigación científica y desarrollo tecnológico, para los procesos de innovación a las MIPYMEs, que orienten un proceso de competitividad a este sector empresarial.

b) Se deben generar instrumentos de política, con el concurso de universidades públicas y privadas para el fomento de la innovación y el desarrollo tecnológico en las pequeñas entidades productivas.

c) Se debe realizar evaluaciones de impacto de los programas existentes a través de metodologías rigurosas que involucran diseños experimentales, con grupos de tratamiento y control, debidamente observados a lo largo del tiempo, para medir el impacto de las políticas gubernamentales de las MIPYMEs.

Por distribución geográfica, las Mipymes se encuentran ubicadas principalmente en Bogotá, Cundinamarca, Atlántico, Antioquia, Valle del Cauca y Santander se concentra 66% de este segmento del aparato productivo nacional.

d) Se requiere capacitación constante a todo nivel al interior de las pymes es quizás uno de los principales factores que inciden en el bajo nivel competitivo de nuestras organizaciones. No se percibe como una inversión sino como un gasto, y en muchos casos la capacitación gratuita, tanto de carácter gerencial como técnica, que ofrecen las Cámaras de Comercio, las entidades del Estado, los gremios o las universidades, no es aprovechada de manera adecuada.

e) Se deben fomentar programas de producción limpia y calidad ambiental que posibiliten la minimización de los residuos y la eficiencia de los procesos. La gran mayoría de costos de no calidad se generan debido al uso inadecuado de procesos de producción. La baja aplicación de normas de calidad ISO en la pyme constituye el principal inconveniente para acceder a nuevos mercados, en los cuales dicha norma en sus diferentes versiones
Constituye una de las principales barreras de entrada.

Según Confecamaras, a corte del primer trimestre de 2016 había en el país un total de 2’518.181 matrículas activas que corresponden a las Mipymes. De este total, 1’561.733 registros mercantiles son de personas naturales y 979.220 de sociedades

f) Se debe reglamentar y optimizar los procesos de selección y contratación de personal para la organización. La informalidad en los procesos de selección de personal adecuado tanto en conocimientos como en experiencia para cada uno de los cargos de las empresas representa uno de los elementos que afecta el nivel productivo de las empresas.

g) Se debe orientar un plan estratégico de mercado que permita, mediante la identificación de una necesidad de un consumidor, generar una acción en la organización para satisfacerla en el corto, mediano y largo plazo.

Según el Registro Único Empresarial y Social (Rues), en el país 94,7% de las empresas registradas son microempresas y 4,9% pequeñas y medianas.

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